
Los TEA incluyen a un colectivo diverso de personas, la mayoría de ellas con un alto nivel de dependencia. Esta heterogeneidad obliga a que nuestras respuestas sean siempre individualizadas; en base a programas centrados en la persona, en sus necesidades y en su propia visión y aspiración vital.
Este enfoque determina el que cada vez seamos más flexibles, desarrollando nuevos programas y servicios más personalizados, que se adapten a una sociedad y un colectivo cambiantes.
Los TEA no tienen, por el momento, cura. Por ello, consideramos esencial el participar del esfuerzo mundial en la investigación biomédica y queremos formar parte de las redes más avanzadas de innovación.
Nuestra esperanza es el estar en la frontera del conocimiento y acercar a las familias de Gipuzkoa los avances, a medida que vayan produciéndose. Formamos parte del tejido autonómico, estatal y europeo de asociaciones de TEA y valoramos especialmente el poder contribuir solidariamente al desarrollo, en otras zonas, de recursos como los conseguidos en Gipuzkoa desde 1978.
El no poder “curar” los TEA no quiere decir que no sepamos tratarlos. Los avances científicos y la respuesta de la sociedad permiten asegurar una respuesta de calidad – en nuestro caso asegurada por nuestro registro como la primera iniciativa europea de TEA en la Norma ISO 9001 – y el mantenimiento de las personas que apoyamos en un programa comunitario que refleja la sociedad inclusiva a la que aspiramos.